“La gente del mar es distinta”

Sí, así lo creo, los navegantes que aman el mar, tienen una conexión diferente con el universo, que es a través de una embarcación y si es a vela lo viven mejor, porque logran armonizar con  el oleaje, el viento y las estrellas sin necesidad de tener aletas y ser un pez o un delfín.

Como afirman muchas investigaciones científicas, la vida en la tierra  tuvo su origen en el agua de mar, en un océano primitivo hace aproximadamente 3.650 millones de años. De ahí surgió el primer ente vivo unicelular, que luego se convirtió en pluricelular y con el tiempo algunos animales marinos tuvieron que salir a la tierra y  ha ido evolucionando (mucho) hasta llegar al ser humano, llevando en su interior células con plasma marino (agua de mar).

¡Mejor me dejo de anécdotas, y voy al tema!

Que el navegante en su interior  escucha el llamado de su esencia, busca confluirse y estar de alguna manera cerca del origen de la vida. ¡Y sentir eso es bonito! Es de valientes y audaces. Vivir la experiencia de la navegación significa muchas cosas.

No significa no sentir miedo, sino aceptarlos y estar dispuestos a superarlos, ¿una tormenta?, ¿mala mar?, ¿un cabo suelto?¿un incendio a bordo?, ¿la dificultad de una maniobra compleja que pone en riesgo a la tripulación?

Todo esto y millones de obstáculos han ocurrido en la historia náutica.

Imaginemos las peripecias que les habrá ocurrido a la expedición de Magallanes y Elcano.

En esa fecha de 1519, una dotación de 239 marinos comandados por el portugués Fernando de Magallanes zarparon del puerto de Sevilla buscando abrir una nueva ruta de las especias. Tres años más tarde, ya en 1522, apenas regresaron 18 al mando del marino español Juan Sebastián Elcano, quien se hizo cargo de la jefatura de la expedición auspiciada por la Corona Española después de que Magallanes muriera en un ataque en Filipinas.  (párrafo extraído del sitio web http://www.velaclasicamallorca.com/

 Hace 500 años que no contaban con la tecnología de hoy, ni satélites GPS de geolocalización, ni chalecos salvavidas refractarios con señal, la comodidad de un interior de un barco moderno, poder preservar alimentos en neveras, o las facilidades de comunicación con nuestros seres queridos enviando un e-mail con señal vía satélite y así calmar las preocupaciones de si estamos con vida.

¡Cuánta diferencia! Antes las funciones de todos estos instrumentos las proveían mayoritariamente las habilidades humanas, pero sabemos de la imprecisión e imperfección innata del hombre. Aunque actualmente por supuesto que éstas destrezas pueden desarrollarse mejor apoyándose en los avances tecnológicos.

El hombre desde la antigüedad a través de las recurrentes observaciones de los fenómenos astronómicos dibujo formas en el cielo que lo guiaron durante siglos a través de los mares , océanos , desiertos y montañas , se han logrado identificar 88 constelaciones que combinan los puntos brillantes del cielo nocturno para formar las diferentes figuras.

No es de extrañar que de 239 marinos que zarparon de Sevilla allá por el año 1519, hayan vuelto sólo 18.

Rindo homenaje a la proeza de esta travesía, y destacando los méritos logrados por aquella tripulación y la comandancia de Magallanes luego relevada a su regreso por El Cano, también hay que elogiar hoy en día a todos los que valoran y están dispuestos a preservar tanta historia a través de la impecable conservación del patrimonio marítimo tal como lo celebra cada año en el mes de agosto,  “La XXV Regata de Clásicos” organizada por el destacado Club de Mar Mallorca.

Ese afán aventurero con ganas de experimentar algo diferente a los “terrícolas”, esa fuerza interior que habrá llevado a Magallanes a estar dispuesto a superar cualquier obstáculo para iniciar dicha travesía, sólo pudo haber sido con un solo espíritu que indudablemente hizo la diferencia, y ese es el espíritu del navegante.

A cada uno que amamos navegar, las olas nos mueve el alma en una vibración casi perfecta con el lenguaje del universo, tanto que  podemos escuchar a nuestro corazón, como narraba Paulo Cohelo en su reflexiva obra literaria “El alquimista“.

 Aquí cito un párrafo de su libro:

“Escucha a tu corazón. Él lo conoce todo, porque proviene del Alma del mundo y un día retornará a ella. Los sabios entendieron que éste mundo natural es solamente una imagen y una copia del paraíso. La simple existencia de éste mundo es la garantía de que existe un mundo más perfecto que éste. Dios lo creó para que a través de las cosas visibles los hombres pudiesen comprender sus enseñanzas espirituales y las maravilla de su sabiduría.”

Hemos descubierto en cada vivencia a bordo seguramente muchas cosas técnicas náuticas, maniobras, información del clima con analizar los vientos, pero considero importante la oportunidad de conocernos a nosotros mismos, y conectar con nuestro interior.

Asique amigos… a ¡seguir navegando!

Saludos y ¡ buenos vientos!

Regata de Clásicos Palma (créditos Gaceta Náutica)

Gracias por Leerme

Laura

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